Ann Saphir y Jonnelle Marte
Para agencia Reuters
Joe Biden regresa a la Casa Blanca para liderar Estados Unidos, algo que probablemente evoque una inquietante sensación de déjà vu al ex vicepresidente.
Pero -a diferencia de 2008, cuando llegó junto al demócrata Barack Obama, mientras la economía mundial se tambaleaba por la crisis de las hipotecas de alto riesgo y el colapso del banco de inversión Lehman Brothers-, lo peor de la recesión actual puede haber pasado, según economistas.
Cuando Obama y Biden asumieron, en enero de 2009, el desempleo en el país seguía aumentando. Alcanzó su punto máximo 10 meses después, cuando llegó al 10%.
“Todavía estábamos cayendo al abismo”, recuerda Donald Kohn, quien fue vicepresidente de la Reserva Federal durante la Gran Recesión de 2007-2009, la peor recesión de Estados Unidos desde la Gran Depresión hasta que fue eclipsada por la crisis actual. En ese entonces, Biden impulsó un paquete de estímulo de U$S 800.000 millones, criticado por los republicanos como un derroche y por la izquierda por exiguo.
Durante la actual crisis, el gobierno federal ya ofreció billones de dólares en estímulos y el desempleo bajó desde su máximo de abril del 14,7% al 7,9%. La economía todavía se encuentra en recesión y se achicó en un 3,5% respecto de principios de 2020.
Millones de estadounidenses, especialmente en los sectores de gastronomía, viajes y entretenimiento, siguen sin trabajo y sin perspectivas laborales a la vista. La recesión podría crear una nueva clase baja dominada por mujeres y trabajadores pertenecientes a minorías.
“Sigue siendo una economía débil (...) el problema será completar la recuperación”, sostuvo Kohn.
Es probable que la agenda de Biden se centre en lograr que el país supere la crisis del coronavirus, en lo sanitario y en lo económico.
Mucho dependerá de que el Congreso apruebe un paquete de ayuda por la pandemia, y de la distribución de una vacuna que podría estar lista a principios 2021.
Muchos estados están reportando récord de nuevas infecciones por coronavirus y casi 6.000 estadounidenses murieron la semana pasada a causa de la enfermedad.
“Tendrá que guiar a la población y la economía de Estados Unidos para que recuperen la salud antes de que puedan considerar cambios estructurales”, dijo Beth Ann Bovino, economista jefe para Estados Unidos de S&P Global Ratings.
Si frena el aumento de los casos de coronavirus y se restaura la confianza del consumidor, tareas que podrían tardar un año, Biden tendrá los “puntos políticos” que necesita para aplicar políticas de mayor alcance, según Bovino.